Comunidad

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En la U de Concepción: |
Mega fiesta mechona
El movimiento universitario nuevamente se hizo presente en el centro de eventos Suractivo en el marco de Mega Fiesta que ofreció la Federación de estudiantes de esta casa de estudios. Los encargados de dar a bienvenida a los nuevos estudiantes de la casa de estudios fueron el Dj Makina, Francisca Valenzuela y el Grupo Los Bunkers.
El evento que comenzó cerca de la medianoche con la presentación de Francisca Valenzuela mostró lo mejor, en casi una hora de su trabajo con temas, como “Muérdete la lengua”, donde la fanaticada se mostró muy contenta con la visita de esta nueva exponente de música nacional.
Posteriormente subió al escenario el grupo penquista Los Bunkers, quienes se mostraron muy contentos volviendo a tocar en casa, ya que además de hacer vibrar al público presentaron repertorio cargado de éxitos, que confirmaron el buen momento por el que está pasando la banda.
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Fiesta Mechona 2009 |
Sobre venta de entradas empañó el show
Como ya es costumbre en los eventos universitarios, todo partió con un elegante atraso de cuatro horas, que se sumó a la gran cantidad de público que no pudo hacer ingreso al recinto, ya que la sobre venta de entradas fue inevitable, pese que muchos habían pagado la no despreciable suma de $8000.
A esto se sumó algunos problemas en la producción se mostró un show, que de no ser por la presencia de bandas como SANTO BARRIO Y GUACHEPE, no hubiese pasado de ser un evento de barrio, donde lo único diferente es que estaba lleno de mechones. Aunque la publicad del evento fue bastante masiva, se esperaba que hubiese mayor control en la venta de las entradas, ya que este detalle empañó lo que pudo haber sido una de las mejores fiestas mechonas de los últimos años, sobre todo por la diversidad de bandas que se presentaron.
El Show
Abrió el evento Santo Barrio una banda con más de 14 años de trayectoria, que quedó demostrada en el escenario con su gran desplante, la variedad de músicos y con un repertorio que dejo a los más fanáticos totalmente satisfechos. Luego fue el turno de Los picantes que con su irreverencia lograron dar la nota ludiada del show, capturando la atención de los asistentes quienes disfrutaron con las letras deslenguadas de este grupo.
Avanzada la noche subió el escenario Guachupe quien demostró la gran calidad de sus músicos y el histrionismo de su vocalista, dejaron en claro no hace falta grandes medios publicitaros para demostrar en el escenario la calidad de la banda. Desaloon hizo lo propio y cautivó al público, que los espero durante la noche. Siguió la agrupación Shamanes, quien mostró un repertorio que dejo contenta sus seguidores. Finalmente fue el turno del grupo La noche quienes hicieron vibrar a todo el público, quien no sólo bailó sino que coreó todos sus temas.
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| Fiesta Novata DuocUC 2009 |
Música, Premios Y Rock
Cuando ya eran pasadas las 23 horas se abrieron las puertas del centro de eventos Suractivo para dar el inicio a su tradicional Fiesta Novata. El encuentro, que comenzó con la coronación de la reina y con la presentación del DJ capitalino Payasin quien hizo bailar a todos los estudiantes del Instituto.
El plato fuerte de la noche fue el grupo Sinergia quien con un variado repertorio, logró cautivar con cada canción al público presente. Para el vocalista de la banda, Rodrigo Osorio se hace necesaria una presentación masiva en Concepción “El hecho de estar en un evento cerrado hace difícil poder captar la atención de los asistentes y un espacio más grande sería beneficioso para el grupo”.
Pesé que la Banda mostró un variado repertorio, que incluyó TODOS ME DEBEN PLATA, MUJER ROBUSTA, MI SEÑORA y por supuesto, HAGALO BIEN, la recepción se hizo un tanto difícil. “Como esta era una fiesta universitaria, estuvo un poco difícil. Logramos poco a poco ir levantando a la gente, que disfruto nuestros éxitos incluyendo HAGALO BIEN que es nuestro nuevo tema”, comentó
“La gente esta asimilando el tema, el cual hace poco sonando en lasa radio, la mayor difusión la hicimos en el verano, cuando la tocamos en nuestra gira. Creo que es un mensaje muy importante para nuestras autoridades, para las empresas, para toda la gente que tiene que ponerse las pilas y hacer las cosas bien para el bien de todos”, agrega.
La idea explica Rodrigo es realizar un concierto de lanzamiento, además de marcar presencia en distintos locales, retomando los escenarios pequeños, pero sin olvidar jamás los eventos masivos.
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| MOLOTOV/ LOS PIOJOS / BERSUIT |
“El rito hermoso llamado música”
Jueves 26 de marzo/21:00 horas
Tercera jornada del Pepsi Fest, la denominada noche latina o de rock en español en el Movistar Arena. Y aunque inicialmente sonó con fuerza el anhelado retorno de Los Fabulosos Cadillacs, igual los organizadores de las ingeniaron para tener a un selecto trió de exponentes en nuestro idioma. Fue así como se constituyó un potente cartel conformado por los argentinos Los Piojos, Bersuit Vergarabat y los mexicanos Molotov, quienes dieron vida a la jornada con los precios más bajos del Festival, pero también a la noche con menos concurrencia (alrededor de 3.50O personas) en lo que va del mega evento.
Así las cosas, vamos por partes. Todo comenzó a eso de las 20:20 horas con los nacionales Aiken, ganadores del concurso previo para ser uno de los teloneros de las noches Pepsi Fest. Ellos, no desaprovecharon la oportunidad para plantarse con pachorra en un escenario donde días antes habían hecho lo suyo artistas del calibre de Peter Gabriel o Mike Patton. Si bien es cierto, los chilenos tocaron para una concurrencia que a esa altura no sobrepasaba las mil personas, igual derrocharon energías para decir que ellos eran una banda de rock, con claras intenciones de hacerse reconocer en nuestra variopinta escena criolla. Con un sonido más que respetable, lograron concentrar la atención de los más ansiosos que ya esperaban por los grupos de renombre.
A las 9:15 irrumpió el hardcore incendiario de Molotov, siempre con esa actitud entre confrontacional y de divos que abraza un discurso tan lúdico como irreverente desde su formación en 1995. Sonó “Gimme tha power” y de inmediato se hicieron notar sus potentes guitarras y un sonido que no terminaba de definirse, que por momentos se transformaba literalmente en una “mazamorra de estridencia” como en “Her we kum”, un gran tema, pero que lamentablemente se perdió por la poca claridad amplificada, sobre todo de las voces.
Como en un crossover de rock, funk y hip hop (muy a lo Beastie Boys), fueron sucediendo las entonaciones que aunque intensas, no lograban encender del todo a los oyentes que hacían notar su espera por las bandas argentinas. El cover de Misfits “Me transformé en un marciano”, se escucho hasta metalero, junto con otras interpretaciones basadas en discos como “¿Dónde jugarán las niñas?” (´97), “Apocalypshit” (`99) o “Dance and dense denso” del 2003.
Siempre entretenidos, el show de a poco fue subiendo en entusiasmo -y haciéndose menos plano- por parte de los músicos y los presentes, con canciones como “Amateur”, “Frijolero” y “Dance and dense denso”. Bien cargados a las guitarras pesadas se mostraron esta vez los Molotov, aguerridos en invocaciones de Nu Metal, como una tónica para salirse del formato show que se nutre estrictamente de sus hits más mediáticos. Así, la gran chispa que puso fuego al compendio de consignas que ofrece el grupo, llegó con “Puto”, la única que logró poner a todos en un estado de “rockanrollismo” exacerbado, antes de concluir a las 22:20 la presentación de los oriundos de Ciudad de México.
Lo que continuaba, para muchos constituía el fin de una espera, y la oportunidad de chequear en directo a uno de los grupos más masivos de la Argentina. Los Piojos es una banda acostumbrada a realizar presentaciones en estadios repletos de hinchas, que han transformado su música en una verdadera instancia estética y social de vivir el rock`n roll. Mal encasillados alguna vez, como banda “rollinga” o de la partida barrial, el grupo formado en 1988, aterrizó en nuestro país por tercera vez. La primera ocasión fue el 2000, cuando insertos en un ciclo de bandas del otra lado de la cordillera, se presentaron en la extinta discoteque Laberinto ante no más de 100 personas. Lo cierto es que Los Piojos, resultan una de las directrices de la actual escena trasandina, junto con La Renga o Andrés Calamaro. Por eso la atención se instauró sobre el escenario, cuando a las 22:54 de la noche con “Desde lejos no se ve”, detonó todo una bien urdida puesta en escena integrada por animaciones que se difundían por las tres pantallas leds del recinto. Siguió “Taxi Boy”, “Fantasma” (con partida falsa) y “Civilización”, el pegajoso reggae primer single, que también da nombre a su más reciente producción del 2008.
Al escuchar la arremetida de los bonaerenses, se percibe un cúmulo de búsquedas sonoras que cruzan el espectro del rock blusero con el ska, el candombe y tango. Todo, bajo la figura gravitante de su vocalista Ciro Martínez, compositor de la mayoría de las canciones que se fundamentan en historias de sencilla urbanidad, plagadas de lugares cotidianos que toman una particular forma bajo la estampa “piojosa” que consensa poesía y conceptos pop. Es el propio Ciro, de entre los siete músicos, el que se encarga de personificar algunas de las canciones mediante improvisados disfraces que le dan la cuota de teatralidad a la performance de los aludidos.
Con un repertorio que abarcó pinceladas de sus ochos discos de estudio, la banda se escuchó sofisticada mediante la utilización de programaciones que caracterizan su último disco, donde se centro el set list, entre medio de los esperados clásicos que fueron considerados. Se ofrecieron a la concurrencia entonces, hits como “Tan solo” (coreada por gran parte del público), “Como Ali” (con Ciro emulando a un boxeador), “El farolito” y “Verano del ´92”, que aparece en su disco “Tercer Arco” (´98), uno de los más exitosos del grupo y el les significó una fuerte rotación en MTV, junto con “Maradó”, la gran ausente del ritual de Los Piojos. Porque una ceremonia es lo que se plasma en sus shows, un canto tribal que terminó de reivindicarse con “La Ruleta” y el “Balneario de los doctores crotos”.
Junto con comentar las bondades culinarias de Chile, lo sorprendidos que estaba el grupo por el recibimiento y lo hermosa que está la ciudad de Santiago, Los Piojos concluyeron su actuación justo a las 00:00 horas; bajo el pacto de volver más seguido por estas tierras.
Mientras algunos acudían a renovar energías y otros simplemente se retiraban del Arena, la presentación de Bersuit comenzaba fraguarse. Era el grupo más esperado de la velada, y aunque ya son plato habitual por estos lados, igual sus incondicionales acudieron al llamado para decir que la Bersuit en Chile es una banda con barra propia, que ha crecido significativamente en el último tiempo. Ya por fin el grupo sobre el escenario, comenzó la seguidilla de éxitos, que como en un cancionero diagramado con lo más selecto del repertorio, abrió pie para elucubrar que estábamos en presencia de unos de los mejores shows que se le han visto a la banda, desde que comenzaron su historia en Chile en el Teatro de la Fech el ´99. Con un sonido bien logrado y esa aura mística que los connota, sus músicos fueron interpretando “La danza de los muertos”, “Laten bolas”, “Perro amor”, “Caramelo”, “El viejo de arriba” y “Un pacto para vivir”; la sublime melodía cantada con vehemente convicción por su frontman Gustavo Cordera. Es él, quien pone la cuota de reflexión al sentarse en una silla al medio del escenario, decidiendo cantar así gran parte del recital, sólo por hacer trascender los versos de lo que para el significa una forma de realidad.
“Don leopardo”, del álbum de 1996 -del mismo nombre- hizo bailar a la audiencia que al ritmo cadencioso, sumaban la paciencia de estar en un recital de larga duración un día de semana, otros, lentamente comenzaban a retirarse. Después, “Tuyu”, reactivó el ambiente y Cordera volvió a ponerse de pie, para saltar y moverse lascivamente junto a sus compañeros de banda que como en toda ocasión, hicieron notar una prolija ejecución instrumental.
La fiesta del rock en español, comenzaba a llegar a su fin con los petardos más celebrados en toda bacanal de murga y cumbia, aquel mismo rock mestizo que encapsula Bersuit, que agradecidos, no paraban de dejar en claro que para ellos la audiencia chilena siempre es un verdadero regocijo. De ”Libertinaje”, el disco que los catapultó a la masividad el `98, fueron rescatadas las piezas encargadas de cerrar el boliche: “Señor Cobranza” y “Yo tomo”, fue lo que detonó a las dos de la mañana, el último soplo de “skabio” santiaguino en el marco del Pepsi Fest, versión latina.
Por Juan Alvarado
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| PEPSI FEST: |
“KISS EN CHILE SANTIAGO ROCK CITY”
La legendaria banda de rockeros pintarrajeados volverán a tocar en Chile, para celebrar con los seguidores de nuestro país, treinta y cinco años de trayectoria que reafirman que el rock’n roll también puede ser un espectáculo con marca registrada; formando parte de aquella vieja escuela que está lejos de quedar en el olvido.
Por Juan Alvarado
Once años han pasado desde la última visita de los newyorkinos, aquel 11 de marzo de 1997 en el Velódromo del Estadio Nacional. Antes, se habían presentado el ’94 en La Estación Mapocho, sin maquillaje y en el marco del Monsters of Rock. Por eso, el próximo 3 de abril resulta una esperada cita para reencontrarse con un grupo clásico, imprescindible en el catalogo del rock mundial. Los siempre iconográficos Kiss, llegan al Estadio Bicentenario de La Florida para cerrar el Pepsi Fest, en medio del tour “Alive 35”, que los ha tenido presentándose por diversos puntos del orbe para conmemorar un recorrido musical a través de la recreación de sus grandes hits.
El show contará con 28 tipos de fuegos artificiales y toda la parafernalia que caracteriza al grupo: una tarima al medio del público donde aterrizará -luego de un vuelo soportado por cables- el guitarrista histórico Paul Stanley. Otra plataforma estará ubicada en el techo del escenario para recibir al líder más visible del grupo, el polémico, mediático e “infernal” bajista Gene Simmons. Con toda esta grandilocuente puesta en escena, se podrán escuchar míticas entonaciones como “Deuce”, “Detroit rock city” y la inextinguible “Rock and Roll all nite”.
Ostentando la no despreciable suma de casi 40 discos editados (entre trabajos de estudio, material en vivo y recopilaciones), la banda ha traspasado generaciones, acumulando fama y dinero por medio de lo que ellos también consideran un negocio musical.
Pero más allá de lo que podría considerarse como un buen producto (más de 200 millones de discos vendidos en todo el mundo), la estampa de Kiss brilla por su particular formato musical que arranca en 1973, con una estética cercana a lo circense, a los personajes de terror o de comics, que transportan al rock hacia un cruce exacerbado con el espectáculo teatral, también con la actitud desprejuiciada que los acerca a una eficiente -y bien urdida- fusión con algunos elementos del pop.
De eso se trata también el rockanroll para Kiss, de un cruce de fronteras que no obedece muchas veces a ciertos estereotipos dogmaticos de una tendencia: son buenas canciones; se toma o se deja parece inferirse.
Así, inmersos en todas estas circunstancias, Kiss aterriza en tierras chilenas anunciando para éste 2009, la grabación de un nuevo disco de estudio, sucesor a su último -y ya lejano- material inédito “Psycho Circus”, de 1998. Anunciando a los cuatro vientos que están más vivos que nunca, porque más allá del rockanroll a la vena, para las buenas canciones 35 años no son nada, y eso, es algo que siempre se debe celebrar.
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